1.1.17

Bronca

Bronca. Eso me da, bronca. El pensar que estuve meses escribiéndole a un fantasma, a una ilusión de persona. Porque la persona real, la que hoy me da una respuesta, no es a la persona a la que le vengo escribiendo con el corazón en la mano. Me aferré a creer que él en realidad no cambió, que a pesar de haberme lastimado seguía queriéndome. Y le escribía a ese alguien imaginario que todavía se preocupaba por mí…
¿O es que transcribí todo ese dolor que sentía porque en algún punto sabía que él no tenía ni idea de la marea que yo estaba atravesando? Al final no sé si lo correcto en su momento hubiese sido mandarle la primera de mis cartas, a ver qué me decía (o me dejaba de decir). Pero de nuevo, me aferro a una idea de él que ya no es. Escarbo en una olla de fideos fríos y pegoteados que ya no tienen sabor, que hoy no son más que la resaca de un plato de pasta que en su momento supo ser alimento para mi espíritu. Los recuerdos son eso, restos de un amor que supo ser, a los que hoy recurro para llenar un vacío mucho más grande. Que lo único que generan es melancolía de tiempos mejores.

Egoísta, fuiste incapaz de ponerte en mi lugar. Ahora entiendo por qué te reclamaba que no me prestabas atención, porque no lo hacías. Porque me demostraste una vez más que eras incapaz de escuchar el sufrimiento que me estaba tajando el alma, cuando pretendiste que celebrara tus logros con vos pero desde afuera. Vos estabas adentro, cancha llena, metiendo un gol de medio campo y elegiste dejarme afuera del estadio, pero así y todo querías escuchar mi aplauso… ¿No es irónico?
Te archivo el mail como te archivé en mi corazón y archivé las fotos. Te archivo con ganas de eliminarte, ansiosa de que pase la oleada de dolor para poder ilusionarme de nuevo.
Me estalla la cabeza, me estalla el corazón. Tu respuesta nunca va a llegar, no hay respuesta posible frente al padecimiento que me hiciste batallar. ¿Cómo creíste que iba a ser capaz de responder nada coherente estando como estaba? ¿O es que tan inconsciente eras del daño que me causabas?

Deja, mejor ni respondas, que lo único que causas es revolverme el estómago, hundirme en la desolación más oscura, regodearte de mi pobre ilusión (ahora ya no tan) intacta. Tarde o temprano me iba a tener que dar con la pared, y mejor hacerlo ahora. Cambiar de agenda, evolucionar. Todavía estoy a tiempo.

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